sábado, 11 de diciembre de 2010

The Endless Summer


Comienza el invierno, el mal tiempo. Las 8 de la mañana y todavía no se ve el sol. El termómetro de tu ventana marca 2 grados, pero piensas que cuando amanezca subirá la temperatura. Aún así desayunas rápidamente y preparas todo lo necesario para no pasar frío en el agua. Con los pantalones cayéndose, y corriendo con la tabla bajo el brazo buscas la llave del coche en tu bolsillo.


 Ya ha amanecido, pero la temperatura sigue igual de baja. Notas el frío en las manos y en la cara, y te arrepientes de no haber cogido una sudadera más. Te cruzas con el vecino que siempre te recuerda lo loco que estás yendo a meterte al agua con el frío que hace. Te limitas a sonreirle, ya sabes que es imposible convencerle de que te merece la pena.


 Mientras conduces empieza a llover, el termómetro del coche parpadea indicando la posibilidad de hielo. No entiendes cómo no es nieve lo que cae. Pones la música y subes la calefacción a tope. Así mucho mejor... Cuando llegas a la playa decides no mirar el mar, sabes que si lo haces te vas a dar la vuelta y volver a casa. Empiezas a cambiarte, el traje esta todavía mojado y no te quieres ni imaginar la temperatura del agua si hace tanto frío fuera de ella.



El viento norte te pega en la cara según vas andando por la orilla. Rompen olas revueltas de poco mas de medio metro, y ya hay 10 surfistas en el pico. No va a ser la sesión de tu vida, ni mucho menos, pero ni de coña vas a quedarte sin tu baño semanal.



No sabes si ha merecido la pena. En realidad te da igual. Para ti, haga frío o calor, lluvia o sol, nubes o viento, siempre que te acerques a la playa con la tabla y el traje, siempre que vayas a meterte al agua, siempre, siempre. Siempre será verano.


1 comentario:

  1. si eso de lebantarde si eske no te duermes no? jaja

    ResponderEliminar

Anímate a comentar en Karramarro Bila!